Mi vida exterior.

Desde niño he tenido la convicción de que hay vida en otros planetas. Al principio no era más que una ilusión infantil basada en ideas absurdas y criaturas fantásticas. La fui alimentando con elementos que mi imaginación tomaba de aquí y de allá para componer una íntima y extraña visión de la realidad: El espacio era como un mar infinito que había que surcar para hacer descubrimientos extraordinarios. Los Colón, Cook, Vasco de Gama o Amundsen del futuro eran héroes con casco y traje espacial que navegaban a velocidades impensables en pos de nuevas conquistas viviendo todo tipo de aventuras.

La escasa ciencia que hoy me alumbra vino poco a poco, destruyendo mitos a veces y creando nuevas posibilidades en otras. La lógica y la razón fueron desalojando muchas de aquellas ideas pueriles y alocadas pero llegaron otras y la ilusión se mantuvo. Leí, leí mucho, devorando historias que ampliaban el espacio que mi mente dedicaba a los sueños imposibles.

Hasta que un día apareció Einstein en mi vida y derribó a golpe de ecuación mi pequeño e insostenible universo. ¿Qué derecho tenía aquel viejo loco para prohibir los viajes interestelares con teorías que ni el mismo seguramente entendía?

Tuve que rebelarme. He sido siempre de esas personas que no se tragan los “porque si”, y mucho menos cuando implicaban la destrucción de algo que tantos años me llevó construir. Traté de comprender la relatividad. Sin éxito, como era de esperar. Pero no fue en vano porque saqué en claro dos cuestiones.

La primera, que aquel mazazo no era definitivo. De la misma forma que las teorías de Einstein vinieron a demostrar que la física las precedió, asentada sobre las ideas de Newton, solo era un caso específico dentro de un sistema más general, yo decidí que el universo relativista podía ser a su vez un caso particular de un sistema aún más general. Y en ese otro sistema/teoría/cosa mucho más complejo y general podría existir una forma de viajar a los lugares más remotos del universo. Y ahí lo dejé: la idea servía a mis propósitos y no quise avanzar más por miedo a derribar por el camino mi querido castillo de naipes.

La segunda y más importante cuestión era que allí donde no llegaba la física mandaba la filosofía. Y en ese campo, ¡bien!, todo es discutible. También lo dejé estar; para mi era suficiente y Kant ya me estaba avisando de los peligros que me acechaban por aquella senda.

Como resultado simplifiqué aquella experiencia reveladora en una sola frase: Frente al vicio de saber está la virtud de creer.

Y yo dejé de querer saber tanto, de necesitar una base sólida para justificar la necesidad de que existiera vida en otros mundos porque podía sostener mi ideario sobre los cimientos de esa misma necesidad. A fecha de hoy no sé si hay otros seres inteligentes a cientos o millones de años luz, pero lo creo fervientemente y con eso me basta. El resto se lo dejo al proyecto SETI porque yo tengo mi propia imaginación.

Muchas gracias por leer hasta aquí. Todo esto es importante para mí. Tanto, que cada vez que empiezo a escribir una novela invariablemente trata sobre este único tema. Y tengo que confesar que he empezado muchas, bastantes, llegando en alguna incluso a empezar la segunda página. Pero eso no importa nada. Las llevo dentro. Sueño con ellas. Me acompañan. Me sirven bien.

Si, la vida exterior es parte fundamental de mi vida interior, y confío en que algún día la podré sacar a tomar el aire. Pero he descubierto que para poder hacerlo antes tengo que saber. Y en esas estoy, aprendiendo a escribir, un camino arduo y tan largo como el nivel de autoexigencia que pueda tener cada uno.

Lo he de andar, pues lo importante ya lo tengo: Un motivo para seguir.

Anuncios

4 comentarios en “Mi vida exterior.

  1. Antes nos creíamos el centro del universo. Y somos uno más de los millones de planetas. No hay motivo para que séamos los únicos.
    Solo las distancias nos separan.
    Una vez escuché algo que me quedó para siempre.” Estoy seguro de que hay vida inteligente en otros planetas.
    Justamente por eso no han venido a visitarnos”.
    Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s