Leer con empatía.

Hace unos días el amigo Fabio Descalzi me abrió las puertas a un nuevo mundo, este que ahora comparto con vosotros. De repente aparecen personas que se interesan por el blog, y yo a mi vez empiezo a pasearme por los suyos. Me sigues – te sigo, como escribía hace poco, y así nos hacemos mutua compañía.

Empiezo por tanto a leer textos distintos a los que leo habitualmente. Me explico, cuando uno quiere aprender busca modelos y referencias de calidad contrastada. Tira de clásicos, de autores consagrados y de grandes obras. Eso se lee con admiración pero también con una visión analítica que te permite extraer poco a poco el jugo de este oficio.

Aquí sin embargo se lee con empatía, o al menos yo lo hago. Cada vez que me enfrento con una pequeña historia, un poema, un relato breve o una reflexión personal en uno de vuestros blogs trato de situarme en vuestro lugar. Comprender el entorno, el país, las referencias culturales y sobre todo las circunstancias personales de quien lo escribe y de lo que escribe. Si, no es fácil, pero aunque la norma en las redes es no mostrar mucho de tí mismo para que ninguna mente perversa pueda utilizarlo en tu contra, también es verdad que todos dejamos traslucir pequeños trazos de nuestra vida y nuestra personalidad casi sin quererlo.

Y si aspiramos a escribir, una de nuestras cualidades es saber observar. Prestando atención a todos esos pequeños detalles se llega a captar mucho de la persona que hay detrás.

Pues bien, desde esa perspectiva, desde una total empatía, aumenta el respeto, y también se aprende, incluso más que de los consagrados, porque es como copiar en un examen: el que esta a tu lado esta en tu misma clase, y sabe cosas que tú no, así que puedes echarle un vistacillo de reojo a su examen o preguntarle por lo bajinis.

A veces lees escritos que tu piensas que podrían mejorarse, errores que podrían corregirse, pero…

A. ¿Estas realmente seguro? ¿Quién eres tú para criticar? ¿Con que criterio? ¿Qué te avala para decir lo que está bien y lo que no?

B. Las felicitaciones en público, las criticas en privado.

C. Es una magnífica oportunidad para aprender no solo de tus propios errores, sino también de los errores de los demás.

D. Si tus palabras no son más bellas que el silencio… es decir, si tu opinión no va a servir para estimular, sino para que alguien se sienta peor, entonces mejor cállate.

Pero sobre todo lees intenciones, esfuerzos, ambiciones, inquietudes, historias de superación, luchas contra el desánimo, belleza interior que busca salidas, ganas de trabajar y mejorar, y eres consciente de que esas personas te están mostrando una parte de sí mismas, una parte muy querida y muy delicada, y tu tienes la obligación de cuidarla, de mimarla y de ayudar a que salga y se expanda.

Y por supuesto lees muchas cosas buenas, mejores que las tuyas, y eso es muy importante. Cuando en el trabajo promocionan a un compañero tuyo te lo puedes tomar mal y pensar que es injusto, o puedes verlo en positivo e interpretar que el mero hecho de que alguien lo consiga quiere decir que hay una puerta abierta a la que tú también puedes aspirar.

Cuando eso ocurre, hay que decirlo. Porque el éxito es muy raro, pero la pequeña e íntima satisfacción de que alguien que está en el mismo camino que tú te reconozca la valía de un texto es posiblemente la mejor de las recompensas, y es también alimento para nuevas creaciones.

Ya digo que la crítica en muchas ocasiones sitúa a quien la ejerce a una altura que no le corresponde; huyamos de ese vano pedestal, de la opinión que se expresa no para ayudar a la mejora sino para demostrar que se sabe, mientras que estimular, agradecer y contribuir a que se difunda es un medio seguro para cuidar de eso que comparten contigo, y de la persona que lo comparte.

Sin embargo, hacer una corrección, ofrecer un matiz, una nueva idea, aportar un enfoque distinto, siempre desde el respeto, y siempre con el único ánimo de estimular y ayudar a mejorar son muy de agradecer, pero… ¡ punto B: En privado !

La empatía, no la del paternalismo y la complacencia, sino la de la comprensión y la ayuda mutua, la de mirar con los ojos de otro, la de leer con una buena dosis de fé en quien lo escribió, es en mi opinión la mejor vía para el respeto, el aprendizaje y la ayuda mutua en este entorno. Y en muchos otros, vaya.

Usémosla para leer, creo que es lo mejor que podríamos hacer unos por otros.

 

 

 

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13 comentarios en “Leer con empatía.

  1. Muy bueno eso de la empatía, a veces a mi se me pasa la mano con los comentarios y precisamente pensaba debía remediarlo. Gracias por tu forma de decirlo, resulta que eres eficiente comunicando. Abrazos desde Nicaragua. Remediaré mi manía de dar pequeños mordiscos.

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